“Arriba de la vieja iglesia” así nos enseñaron los libros que se traducía el nombre de aquel lugar adonde fuimos a trabajar a comienzos de siglo. Una señal de carretera indica la presencia del sitio arqueológico Xutixtiox, Smith, Monaghan y Fox dan cuenta de esta antigua ciudad pero, aun con la repetición del nombre, no indican que haya una sola estructura al pie del cerro, allende que las iglesias llegan a Mesoamérica hasta la primera mitad del siglo XVI. ¿Explicación? ¡Por supuesto!: los tres gringos estaban lejos de entender el sentido y la vitalidad de una palabra ancestral.
Tras una década de caminar en compañía de integrantes de la Comunidad
Lingüística Sakapulteka y andar preguntando, puro el ixtío, el
significado de cada palabra en su idioma, me tocó entender que la mayor parte
de las cosas no pueden traducirse de forma literal. Chu’Taxtyoox - que así está
regulada la grafía atendiendo a las reglas de la gramática normativa sakapulteka
– es un vocablo compuesto por un locativo y un concepto mucho más introspectivo.
Proponer una traducción es arriesgado, pero considero, después de muchos
intentos, que aquella palabra la comprendo como “allá arriba, donde convergen las
fuerzas que rigen el universo, donde damos gracias” y así dejan de ser dos
palabras y creo que, aún con el intento de precisión, estoy lejos de comprender
todo el significado que este concepto-lugar-emoción implica, pero estoy
claro que “tyoox” es una palabra mágica. ¿quién pudiese explicarlo mejor? Un docto
lingüista, quizá. ¿Quién pudiese comprenderlo mejor? Todo aquel que nació con esta
voz grabada en su corazón: un Tujaal. El que por lengua materna tiene el
sakapulteko.
En México recién este año se otorgará protección jurídica a
las lenguas originarias; en Guatemala, la promoción del idioma materno comenzó junto
con el siglo y algunas comunidades han aprovechado el primer empuje para crecer
y fortalecerse, recuperar los nombres ancestrales de cada paraje y darle
sentido a la vida que les rodea, con voz propia.
La mayoría de nosotros nacimos cobijados por un idioma
oficial y poco nos percatamos de alguna dificultad de comunicación aun cuando
tenemos nuestras variantes dialectales (ixtío = chamaco = escuintle = patojo = carajillo
= zipote = pibito…), pero hay un buen grupo que aprendió el idioma de la
escuela y mantuvo, además, la impresionante luz de hablar otra lengua y
llevarla en el alma.
Hay palabras que no tienen traducción.
Guillermo A. Chocano Alfaro
Escritor
Narrativa fotográfica compartida a través de www.instagram.com/guillecoyote


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