domingo, 7 de abril de 2019

El altiplano marquense… sin un motor de búsqueda



El volcán Tajumulco se observa desde la cumbre del Cerro Cotzic.


Cuando se trata de viajes en estos tiempos tan informáticos, muchos de los lugares más impresionantes del mundo pasan desapercibidos porque no se encuentran en motores de búsqueda como Trip Advisor o Airbnb. En Guatemala, donde la tecnología nos ha pegado con tubo, la cosa no termina de adaptarse a esos medios y así, espacios geográficos fascinantes como el altiplano marquense terminan ocultos, porque el país, en términos turísticos y según las redes especializadas, termina en Xela.

En los últimos siete años he ocupado muchos de mis días libres recorriendo los municipios montanos de San Marcos (el Departamento que hace frontera con México por el Sur, no el pueblito que está en la playa norte del lago de Atitlán, primer escollo en los motores de búsqueda si escribís “San Marcos”). Durante las andadas fotográficas he tenido la oportunidad de contemplar los atardeceres más sublimes del Istmo en Tejutla y Tacaná, bosques de coníferas altas que se pierden entre las nubes que ocultan la Ciudad Cabecera, que también los hay en Sibinal y en las aldeas altas de San Marcos, San Pedro y San Lorenzo; he visto al menos una docena de molinos de trigo movidos por agua que, no importando abandonados o en funciones, me envolvieron en paisajes únicos, que ninguna otra localidad del Istmo comparte y que constituyen el orgulloso patrimonio tejutleco… y los hay en otros tantos municipios. 

Laguna El Prado, San José Ojetenam

Para los amantes del agua, el altiplano marquense cuenta con dos lagunas artificiales – Una bellísima, con un puente peatonal de cables, en San José Ojetenam y otra con una pintoresca construcción de ladrillo en Santa Lucía Ixcamal. También hay ríos de aguas cristalinas en Los Cerezos (Tejutla), Cancela (Concepción Tututapa) y el alto Suchiate (Sibinal), una cascada estacional en Quipambe, el río Coatán y sus rápidos en Tacaná y la enorme lista sigue.

Particularmente, yo me disfruto andar brincando entre las piedras, así que los paseos del año previo fueron, cual queso de Taxisco, “pocos pero buenos” en materia de senderismo. Tales caminatas me permitieron escribir un artículo donde explico algunas consideraciones para registrar el complejo geológico Cerro Las Minas-Piedra Partida como un volcán de escudo. También, con la magistral guía de Coqui Morales, descendí por los ríos de lava petrificada del Taju y, finalmente recorrí, con los pintores y viajeros Rudy Ortiz y Lorenzo Pérez, los imponentes miradores del Cotzic (el cerro más alto de San Marcos sin considerar los dos majestuosos volcanes) así como los caminos que rodean el cerro Chemealón y las veredas que llevan a la presa del sector 20 de Mayo y la Hidroeléctrica Municipal, todo en jurisdicción de Tacaná. 

La Piedra Partida, saliente del lava del campo volcánico erosionado de Ojetenam

 Parques, piezas de marimba, mercados de artesanías, historia, bailes ancestrales, leyendas y, sobresaliendo entre todo, la gente más cálida de todo el occidente de Guatemala… no suelo perderme en las enumeraciones, pero este es un ejercicio que considero necesario para comenzar una conversación. Te propongo que me dejés un comentario indicándome cuál de todos los lugares de esta lista te gustaría conocer más a fondo o cuál de todos ya marcaste con un chequecito en tu lista de pendientes, así nos contamos algunas historias ¿Te parece?

Por cierto, el nombre de este blog, Las Huellas del Coyote, evoca precisamente el recorrido por todos estos caminos montanos, por los mismos bosques y senderos que regenta el Canis Latrans y con su mismo estilo de andar: contemplativo, sin prisa, aullándole a la luna, sin un motor de búsqueda… y con hambre.

[Podés dejar un comentario en este mismo blog, a través de instagram @guillecoyote o por el correo electrónico exploragtca@yahoo.com | mismas vías si deseás información para viajar a esta zona]

2 comentarios:

  1. En primer témino, felicitaciones por esos descubrimientos ya conocidos por nosotros con su tío Nata cuando trabajamoS en San José Ojetenam en la docencia. Ojalá llegara a oídos y vista del famoso e.inoperante inguat, así sin mayúsculas. Qué tenga muchos éxitos Coyote andante.

    ResponderEliminar
  2. Hace unos meses, fuimos con mi novia a San Marcos con la intensión de llegar a la Catarata de La Igualdad, sin saber que la ruta por la costa o entrando por tierra fría y tomar la ruta hacia la costa, era la ruta más sencilla y relativamente fácil de llegar...
    Por fortuna, mi carro es alto (no 4x4) y tuvimos la mala suerte de seguir el GPS que nos llevó a una carretera en pésimo estado pues estaba (seguro aún está) en construcción y que la tomamos desde la aldea Tajumulco hacia el área donde se ubicaba la catarata según el GPS.
    A medio camino, nos detuvimos pues ambos empezamos a sentir que no íbamos por buen camino y yo, manejando, me empezaba a poner un poco nervioso y eso empeoraba poco a poco con alguna que otra mirada de los lugareños extrañados seguro de ver un par de extraños pasando por sus calles con toda la tranquilidad del mundo.
    Después de un tiempo, nos detuvimos y le preguntamos a uno de los trabajadores que se encontraba ahí recostado sobre un tractor, quien con un tono como intentando contener la risa nos dice "mejor den la vuelta porque aquí ya vamos a cerrar y abrimos hasta las 10 otra vez, aparte, si siguen aquí solo van a encontrar barranco" cabe mencionar en este punto que apenas eran las 11am por lo que ya dar la vuelta y descender todo el camino que lleva a Tajumulco para volver al centro de San Marcos era ya una aventura en sí...
    En fin, quedamos tan enamorados de San Marcos y yo personalmente quedé intrigado por todo lo que no logré ver, que en unos días volvemos ahora a buscar la cima del Tajumulco, tus fotos me inspiraron a conocer más de este hermoso departamento, parafraseando un poco tus palabras, que lo mejor no está en los motores de búsqueda de Internet...

    ResponderEliminar

La arqueología es una buena excusa

  Rivas, Nicaragua. Mamá jaguar.              De la arqueología lo que más agradezco es haberme encontrado con tantos amigos disgregados por...